Uno de los usos más utilizados en las operaciones de UAS son las misiones de reconocimiento ya sea de suelos como de instalaciones. Son varias las técnicas utilizadas, pero vamos a centrarnos en los sensores que están siendo los más útiles para estos casos. Nos referimos a la fotogrametría y al LIDAR.

Son muchas las consideraciones que podríamos comentar de estas dos técnicas de captura de datos y de su aplicación práctica, pero en este caso vamos a centrarnos en aquellos aspectos que consideramos como barreras que están impidiendo el uso masivo de los UAS para la realización de los trabajos de topografía o generación de imágenes de precisión, y que hace que, a pesar de las enormes ventajas del uso de drones, los métodos tradicionales se sigan utilizando en muchos casos.

En efecto, las ventajas son reconocidas por los profesionales, ya sea para trabajos en los campos como la minería, la construcción, la energía, la agricultura, o para reconocimiento e inspección de instalaciones industriales, las ventajas son evidentes en la reducción de costes, mejora de la seguridad los profesionales e incluso en el aumento de la precisión de los datos, gracias a los sistemas integrados que estas aeronaves pueden llevar a bordo.

Donde, por lo tanto, observamos que pueden estar los problemas que actúan como freno en el mayor uso de estas técnicas.

En primer lugar, un problema común a otras situaciones, donde se deben conjuntar tecnologías y expertos en especialidades totalmente distintas: la falta de integración de los conceptos de la operación de drones con el alcance de los objetivos del trabajo. En este caso podemos decir que la necesaria coordinación debe ser realizada en ambos sentidos, el operador de UAS debe conocer y entender que necesita el analista de los datos y los técnicos deben entender los problemas y los fundamentos de la operación de los drones. La solución es una estrecha colaboración entre el cliente y el operador de UAS. Toda la dedicación en esta fase es una garantía para el éxito de los trabajos.

En segundo lugar, es muy común pensar que cuantos más datos se capturen mejor es el trabajo, olvidando que lo realmente importante es aportar solo y justamente lo que se necesita y con la precisión que se necesita. Cualquier añadido no solo subirá los costes, sino que, además, puede complicar el análisis final de los datos. Como se diagnostica en otros campos de la información, el exceso de datos produce ruido y esto dificulta el análisis.

En tercer lugar, es necesario a que nos refiramos a una barrera que seguro todos los operadores de UAS se han encontrado alguna vez. Nos referimos a la normativa de operaciones de UAS. Las expectativas técnicas y el alcance de un trabajo, por ejemplo, de mapeo o de una inspección de una instalación industrial, puede que la limitación más importante venga de los ajustes que serán necesarios realizar para que la operación del UAS se ajuste a la normativa existente. Nada que añadir al respecto, solo decir que en el proceso de diseño de los trabajos a realizar uno de los factores a considerar desde el principio serán las limitaciones operacionales debido a la normativa que se debe aplicar.

Por último me quiero referir a un factor que se me ha presentado en diversas ocasiones y que seguro es más común de lo que pudiéramos pensar. Me refiero a lo que pudiéramos denominar: ¡y eso se puede hacer! El diálogo entre los diferentes técnicos que necesitan datos e información para realizar sus trabajos y los operadores de drones pueden llevarnos a sorpresas de cantidad de actuaciones nuevas que pueden surgir ya sea por desconocimiento o por no haberse planteado antes o por ambas a la vez. De aquí surge otra vez, la necearía interrelación y diálogo entre los diferentes partes, clientes y operadores, porque de esta unión saldrán las nuevas aplicaciones y usos que están esperando a ser exploradas, para una nueva mejora e incremento en el uso de los UAS. No nos quede nos conformemos con el: “no se puede”, y pasemos al “¿porque no?”

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